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Carta abierta de Profesor Universitario de Derecho a los jóvenes de Chile.

Soy profesor, lo cual significa que ayudo a descubrir los caminos que luego TÚ, muchacho o muchacha de esta tierra nuestra vas a elegir libremente. Esta es una carta para tí.

Una carta tiene el carácter de encuentro para conversar con tranquilidad, con reposo para el cuerpo y ánimo sereno para el espíritu. Si una carta logra respuesta se genera una correspondencia, es decir, se establece una comunicación y nace un vínculo. Si no hay respuesta siempre la carta existirá, estará viva esperando que alguien la conteste algún día.

La gran espontaneidad juvenil, esa que nace en lo más profundo de tu ideología y de tu espíritu y se expresa al instante como una muestra, de tu presencia, debes encausarla, darle caminos y hacerla objeto y justas valoraciones.

Joven de la Patria, ya muchos son ciudadanos; mujeres y hombres y deberes y derechos civiles, expresables en el respeto y justo uso de las leyes y en el digno mejo de la libertad, de todos los actos de conciencia y de su manifestación razonada a través de los instrumentos que ofrecen las instituciones de derecho.

Seguramente, tú vas a decir que este andar del ciudadano razonando, junto a las instituciones de derecho no corresponde a la urgente necesidad de una juventud que se revela, porque “Es la sociedad, es la inseguridad del estatus y su futuro”, la razón y el motivo de tu protesta, como el llamado de una campana que avisa la avalancha del torrente.

Aceptada la inseguridad que surge con más fuerza desde la bomba atómica hasta el cambio climático, cabe una pregunta que tú, joven debes contestar:¿ por qué no te incorporas a la sociedad activa en lugar de distanciarte dentro de la misma PATRIA en que vivimos, y en la cual seguiremos viviendo irremediablemente?.

Tú, joven universitario, joven empleado, joven estudiante, joven profesional tienes el sagrado derecho a la protesta, a levantar tu voz con limpieza, orgullo y libertad cuando tus derechos juveniles el presente y del futuro próximo no estén suficientemente establecidos en una norma jurídica superior ni consolidados configurando un estado de derecho socialmente activo.

¡ PROTESTAR!… ¡ SI!…

¡ HAZLO CADA VEZ QUE CREAS QUE SON POSTERGADAS – SIN FUNDAMENTOS VALEDEROS- TUS PETICIONES!… y hazlo con firmeza, con seriedad ( responsablemente) y palabras claras y limpias, con significado, en paz y sin desencadenar la violencia, pues esta no es buena según quien la use.

¡ No es necesario para reafirmar tus ideas, para tu espíritu batallador, pintar los muros de la propiedades, destruirlas o dañarlas. Aquellas actitudes aparecen como una caricatura grotesca a tus acciones de protesta, como una burla ti mismo, pues estas transformando tus ideales en cemento pintado y tus protestas en extrañas imágenes contra los muros. ¡ Es una manera de dar muerte a tus ideales más nobles!.

 

¡LA GENTE LES PERDERÁ EL RESPETO!

Sin dudas, dibujar imágenes con propaganda política es una expansión emocional propia – supongamos- de la juventud, pero desde ninguna filosofía humanista surge el consejo de utilizar la violencia como razón para convencer. Tú tienes el deber de destruir aquella banal sentencia en tu contra: “Los jóvenes no razonan, no saben pensar, son incapaces de mantener un dialogo sin que termine en gritos, insultos y golpes”.

 

ASÍ DICE LA GENTE…

Desde luego que existe como estímulo de la violencia, la frustración, la imposibilidad de satisfacer necesidades fundamentales o una exigencia sobre la ampliación de las fronteras del conocimiento, la salud, la habitación, el vestuario, el cuidado de nuestro planeta, el uso justo de las aguas o la cultura y de allí surge una conducta agresiva contra el impedimento, cualquiera que sea su característica.

PERO LA FRUSTRACIÓN, NO ES UN FANTASMA PARA TODA LA VIDA…

Los cambios que presenciamos en la metodología de la ciencia, las alteraciones de los valores utilitarios que se producen con extraordinaria velocidad en las actividades del saber o del quehacer humano, los nuevos estilos que dominan en las letras, las artes y la verdadera transmutación de los valores – Todo esto ocurrido ya en los últimos cuarenta años en nuestra PATRIA- no tienen por qué ser generadores de protestas con violencia que alteren gravemente el vivir y convivir cotidiano.

“Compartamos la inquietud en que el estado de derecho, activo y no pasivo, sea el garante de la vía colectiva por intermedio de los jueces que deben fijar el centro de toda actuación en la dignidad de la persona y su proyección sobre los derechos fundamentales. Y en la renovación de un estado de derecho, esperado, al no dudar, los jueces deben ser capaces de proporcionar con absoluta imparcialidad e independencia respuestas adecuadas a los problemas de los ciudadanos, ofreciendo un marco de seguridad jurídica y de certeza, siempre crucial en cualquiera sociedad democrática y más aún en épocas de turbulencia política, económica y social . De esta forma se evitara una visión meramente formal y extraña a principios éticos que hoy en día se denuncia por los ciudadanos como una carencia más profunda de la vida política e institucional.”

Comprendo y comparto tu inquietud, no es fácil entrar a un nuevo mundo de vida, al plantearnos el desafío de discutir una nueva Constitución. Jamás podemos partir al confeccionarla de una hoja en blanco. Todo pueblo y es nuestra excepción a pesar del poco tiempo de ser República independiente excluir una rica tradición jurídica constitucional. En la construcción de una República democrática debe reflejar lo que Chile es hoy. La organización del Estado, los atributos del PODER, la configuración de un Estado unitario o federal y optar por un régimen político presidencial, semi presidencial o parlamentario, añadiendo el reconocimiento de los pueblos originarios y los derechos fundamentales de contenido social, son algunos aspectos entre otros, que alimentan, joven tu inquietud.

Todo cambio genera contradicciones. Los valores que rigen las actividades políticas, sociales, económicas y culturales que encierra la Constitución de la Republica vigente, para algunos han de perpetuarse creyendo que podrán sobrevivir en un mundo que se transforma. Para otros la sociedad chilena ha venido experimentando la cultura de valores diversos que deben reflejarse en una nueva Carta Fundamental.

Aquí aparecen de nuevo los contrapuntos, por otros senderos surge la protesta de la juventud, la que no acepta la inmovilidad y la de otros que defienden lo que existe. Ambas miradas de la nueva juventud crea falsas trincheras, equivocadas posiciones y en vez del dialogo capaz de corregir, mejorar lo hecho por pasadas generaciones, como expresión de mal entendimiento llega la violencia que nada crea.

Joven: Tú no puedes ser instrumento de la destrucción de Chile, nadie desde ninguna posición, ni desde la del que dice si en el plebiscito próximo, ni desde la que dice que no… tampoco desde la del que mira creyendo que su indiferencia es la posición más justa.

 Definamos nuestros desacuerdos en comunidad de paz, siguiendo el camino de justicia y libertad que Tú joven chileno y Tú joven chilena deben marcar como una demostración de Democracia y de amor a Chile.

 

Te saluda con afecto,

Profesor Fidel Nicolás Reyes Castillo ex Decano y profesor universitario.

Instagram: @fidelreyescastillo

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