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Felipe Harboe, senador PPD: “Hay un sector de la oposición cuyo objetivo pareciera ser que al gobierno le vaya mal independiente de las consecuencias”

El legislador aborda el dilema de la centroizquierda para enfrentar la crisis sanitaria desatada por el coronavirus. En ese sentido, llama a sectores del Frente Amplio y el PC, a quienes acusa de no entender la profundidad del problema, a dejar de lado la crítica fácil. “El rol de la oposición tiene que ser apoyar a la autoridad que está encargada de la emergencia más allá de sus errores”, dice.

Desde su casa en Santiago y tras participar vía telemática de una sesión de la Comisión de Economía, el senador del Partido por la Democracia, Felipe Harboe, aborda el debate que instaló esta semana el expresidente Ricardo Lagos al criticar la ausencia de una actitud más colaborativa de la centroizquierda ante la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. El legislador por la región del Ñuble afirma que el exmandatario “habla como si la oposición fuera un todo y no lo es” y apunta a que ha sido en sectores del Frente Amplio y el Partido Comunista donde algunos han equivocado el tono.

Con todo, admite que el sector en su conjunto tiene un problema mayor: “La gran falencia de la oposición es que no ha sido capaz de mostrar una salida a la crisis, que no es solo sanitaria sino económica y social”, dice.

-Esta semana se instaló una discusión a propósito del rol que debe jugar la oposición en esta crisis. El expresidente Ricardo Lagos criticó la falta de una actitud más colaborativa. ¿Lo comparte?

Hoy día hay muchas oposiciones y, efectivamente, hay un sector de la oposición cuyo objetivo pareciera ser que al gobierno le vaya mal independiente de las consecuencias que eso tenga para los ciudadanos. Ese sector incluso utiliza herramientas inconstitucionales para lograr el aplauso fácil, pero habemos otros que hemos cooperado porque hemos entendido que esta pandemia es no solo sanitaria sino económica y social. Y hemos aportado apoyando los proyectos del gobierno, pero también mejorándolos, porque cuando enfrentamos una pandemia como esta, se requiere tener una disposición de mayor colaboración.

-¿A qué sector se refiere?

Es evidente que hay un grupo de dirigentes políticos que está permanentemente criticando toda medida que se proponga, lo que es una irresponsabilidad, porque no están entendiendo el tema de fondo: Chile viene de una crisis profunda manifestada expresamente desde el 18 de octubre y, por tanto, adelantar expectativas de aumentos desmesurados de bienes en la ciudadanía en medio de la instalación de una crisis económica, solo va a incrementar los niveles de frustración y rabia.

-¿Alude al Frente Amplio o el Partido Comunista?

A algunos sectores del Frente Amplio, porque otros han entendido la profundidad de esta crisis estructural y han ido cooperando, y también algunos del Partido Comunista.

-¿Y qué proyectos inconstitucionales apunta?

Aquellos que pueden ser muy populares pero que no están dentro de las facultades del Parlamento. Pero más allá de entrar en ejemplos específicos, cuando escucha a una dirigenta del Frente Amplio decir que las inconstitucionalidades de un proyecto son “leguleyadas”, se preocupa.

-¿Cree entonces que Lagos se equivoca al cuestionar a la oposición en su conjunto?

El expresidente Lagos habla de la oposición como si fuera un todo y no lo es, creo que hay diferentes oposiciones. Pero acá lo preocupante es que entre unas y otras lo que se observa es que aparece mucha gente llena de respuestas y este es un momento mucho más de preguntas que respuestas.

-¿Qué le parece que algunos hayan hablado de acusaciones constitucionales?

Los liderazgos políticos tienen que tener un sentido de oportunidad. Ya vendrá el tiempo, después de superado esto, de estudiar las acciones de fiscalización o exigir las responsabilidades. Por ahora, a mi juicio, lo que corresponde es trabajar con propuestas serias y responsables.

-El senador José Miguel Insulza (PS) decía que estos son momentos difíciles para ser oposición. ¿Cómo lo ve usted?

Es difícil ser oposición cuando no se tiene una visión común de sociedad. Aquí el rol de la oposición tiene que ser apoyar a la autoridad que está encargada de la emergencia, más allá de sus errores, exigir que las decisiones sean basadas en evidencias conocidas y transparentes, pero también plantear una visión de cómo salimos después de esto. Y creo que ahí es donde tenemos un problema porque hay visiones individuales, pero no se observa una visión colectiva sobre el país que vamos a heredar después de esta crisis social y esta pandemia. Chile no va a ser el mismo; va a ser más pobre, va a tener mayores niveles de enfrentamiento social producto del aumento de la pobreza, va a tener más incertidumbre y mayor desempleo. Y la gran falencia de la oposición es que no ha tenido la capacidad de mostrar una salida a la crisis social y sanitaria.

-Esta semana en la Cámara de Diputados desde su sector aseguraban que la apuesta por una “nueva normalidad” que busca instalar el gobierno es casi una política “criminal” que pone la economía por sobre la salud de las personas. ¿Lo comparte?

Es evidente que aquí lo peor no ha pasado. Si uno mira las cifras, el 22 de marzo teníamos 630 contagiados y el 22 de abril, un mes después, teníamos 11 mil contagiados. Evidentemente hay un aumento exponencial del número de contagios. Y resulta que acá se pretende volver a la normalidad imitando a los países del hemisferio norte. Pero hay una diferencia estructural y es que ellos están saliendo de los fríos profundos y nosotros todavía ni siquiera entramos en el invierno. Entonces, cuando como todos los años el virus sincicial y la influenza provoquen un colapso en los hospitales, la pregunta va a ser: ¿Por qué no se pensó en esto antes de plantear una «nueva normalidad»? Mi percepción es que el país tiene que funcionar, pero no a costa de la salud de las personas.

-El gobierno insiste que compatibilizar el cuidado de la salud con el de mitigar el impacto económico de la crisis no es contradictorio sino que imprescindible. ¿Lo considera así?

Si la autoridad tiene capacidad de garantizar que la reactivación económica no va a afectar la salud de las personas, fantástico, pero yo dudo que la tengan. La región de Ñuble, que es la tercera con la mayor tasa de contagios después de la Metropolitana y La Araucanía, ha sufrido una cuarentena durante cuatro semanas y se ha producido un descalabro económico. Y puedo decir con propiedad que hoy día en algunas zonas se están produciendo colectas de alimentos porque hay gente que no tiene cómo alimentar a sus familias. Entonces, si en una región como Ñuble el Estado no fue capaz de garantizar equilibrios de protección de la salud con apoyo social, la pregunta es por qué eso debiera ocurrir en otras. Y el problema es que la crisis la están pagando los trabajadores y las pymes mientras que hemos visto que en otros países es el propio Estado el que asume.

-¿Cree que eso se da por un tema ideológico en el gobierno?

No me cabe ninguna duda. Y es evidente es que el modelo de desarrollo de Chile después de la crisis social y la pandemia va a tener que modificarse. Creo que los más ortodoxos neoliberales van a tener que entender que la salud, las pensiones y la educación tienen que salir de las lógicas del mercado. Esa es una lección que tenemos que aprender no solo de esta pandemia sino que también del estallido social. Pero, a su vez, terminar con prejuicios de un lado y del otro, por ejemplo, aceptar que el Estado sí debe salir a apoyar a grandes empresas a cambio de ciertas condiciones.

-El ministro de Salud, Jaime Mañalich, ha tenido una actitud que ha sido cuestionada desde su propio sector. Esta semana tuvo que salir a bajar el tono de sus declaraciones luego de afirmar que fue un “error” la cancelación de las clases ¿Qué le parece su gestión?

Cuando un gobierno designa a alguien como encargado de una crisis, esa persona debe estar lo más alejada posible de las controversias y de las polémicas. Debe tener la capacidad y la inteligencia para hacerse asesorar por expertos. Y este ministro que más bien arrastra un historial de controversias y medias verdades solo le resta credibilidad al gobierno y genera un manto de duda.

-¿Cree que él tiene la credibilidad necesaria para seguir en el cargo?

El problema es que cambiar a una autoridad en medio de una pandemia no es una buena fórmula y lo digo con abstracción de quién es la autoridad y cuál es la crisis. Si esa persona no está a la altura, según quien lo designó, bueno habrá que hacer el reemplazo, de lo contrario, habrá que buscar mecanismos de apoyos externos para efectos de que el sistema no se desmorone. Porque, vuelvo a insistir, una mala gestión en manejo de crisis puede generar muertes y eso es un tremendo problema para el país.

FUENTE: La Tercera.

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