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LA “NUEVA IGLESIA” O CUANDO EL FIN PARECE QUERER JUSTIFICAR LOS MEDIOS.

“El pasado 12 de mayo, el cardenal Konrad Krajevski, limosnero del papa Francisco, reconectó la energía eléctrica a un edificio ilegalmente ocupado en la Vía de la Santa Cruz en Jerusalén, en el centro de Roma. Para ello, tuvo que romper los precintos colocados por ACEA, la empresa pública que el pasado 6 de mayo había cortado el suministro eléctrico por falta de pago a los okupas que llevan varios años allí y debían más de 300.000 euros de luz. La responsabilidad del impago y de la ocupación ilegal del edificio es de la asociación Action-Diritti in Movimento, centro social dirigido por un militante de extrema izquierda, Andrea Alzetta alías Tarzán, que ha sido denunciado en varias ocasiones por allanamiento de morada, daños materiales en viviendas y resistencia a la autoridad. El representante del papa Bergoglio ha cometido un acto más grave de lo que cabe imaginar. El artículo 349 del Código Penal italiano castiga la violación de un precinto colocado por las autoridades con una pena que puede oscilar entre seis meses y tres años de reclusión. Por otra parte, teniendo en cuenta el carácter delictivo de la conexión, el gesto del limosnero de Su Santidad puede considerarse hurto de energía eléctrica. Por consiguiente, el cardenal Krajevski ha infringido la ley y se ha jactado públicamente de ello, declarando con tono desafiante estar dispuesto a asumir la responsabilidad. Pero más allá del aspecto penal, asistimos a la canonización del principio según el cual es lícito vulnerar la ley en provecho propio o de un grupo social.” (https://adelantelafe.com/la-expropiacion-proletaria-del-cardenal-krajevski/)

Así comenzaba su artículo el profesor Roberto de Mattei sobre el lamentable hecho sucedido hace unos días de parte nada menos que de un cardenal de confianza del Papa, su limosnero, cuya función es la caridad cristiana. Hecho que al parecer y en forma desafiante a la autoridad pública romana, goza del apoyo del Romano Pontífice, a juzgar por el silencio oficial sobre el insuceso, mantenido hasta el momento.

Hurtar para comer una persona famélica no es un delito. Es un caso de necesidad previsto en casi todos los códigos penales en el Derecho Comparado. Pero no lo es claramente hurtar energía. Esto plantea el tema de si el fin justifica los medios, y no sólo en la moral cristiana. Y la respuesta es claramente que NO. Ahí radica la gravedad de la actitud de este alto prelado de la Iglesia Católica. Aunque es probable que el gobierno de la ciudad de Roma o el responsable del ente energético de esa ciudad no quiera tener un conflicto con el Estado Vaticano, lo cierto es que ese no es el problema. Sino que el mismo radica sobre todo en el mal ejemplo dado por quien debería con su actuación confirmar la ética, es decir, actuar como buen cristiano pero también como buen ciudadano. Porque los cristianos somos ciudadanos del Cielo pero mientras peregrinamos por este mundo, también debemos ser buenos ciudadanos de esta tierra. Más grave aún es cuando la decisión del cardenal limosnero de “colgar” el local en cuestión a la red eléctrica en forma ilícita, para el Derecho Penal italiano, aplicable naturalmente en la ciudad eterna, constituye un delito de hurto de energía.

En época en que se han cometido otros delitos por parte de clérigos, éste parece confirmar la falta de respeto a la ley emanada de los Estados.

Por lo demás, si el Vaticano envía muchas veces fuertes sumas de dinero a países que sufren catástrofes, o hace construir en el Vaticano o en Roma, baños para que las personas en situación de calle higienicen, menos se explica por qué en este caso, no se procuró ante la autoridad pública un convenio o quitas para pagar lo debido por energía hurtada anteriormente por los intrusos , que al parecer trepa los 300.000 euros.

En estos tiempos de profunda confusión en que se habla de los “nuevos paradigmas” dentro de la Iglesia Católica o de la “nueva Iglesia” y no sólo por una parte de la jerarquía alemana, cabría preguntarse si para ella cabe modificar el Catecismo y el Compendio de la DSI, que son claros en cuanto a que el fin no justifica nunca los medios en la ética cristiana.

Confiamos en que el Papa salga a dar explicaciones sobre este hecho, y a expresar que se cometió un error, que parece pequeño pero es muy grave. Por el bien de la Iglesia y del papado.

        CARLOS ÁLVAREZ COZZI.

Abogado, Catedrático y Ius Privatista

              @dralvarezcozzi

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