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Pesar en el mundo de la Sociedad Civil por el sorpresivo fallecimiento de don Guillermo Henríquez Alfaro.

Licenciado en Historia y activo hombre de la Sociedad Civil fundó la Asociación de Consumidores ORCUS, asociación que defendió la libre competencia en la licitación del terminal de buses  de Viña del Mar, ante el Tribunal de la libre competencia, falleció hoy durante la madrugada por un fulminante infarto al corazón.

         El destacado dirigente social, historiador  y miembro destacado de la Sociedad Civil Guillermo Henríquez Alfaro, falleció en la madrugada de hoy,  por un repentino infarto cardiaco en horas de la madruga.

            Participó en diversas causas a favor de los consumidores a través de la Asociación de Consumidores ORCUS, y por la cual integró el Consejo de la Sociedad Civil de la Subsecretaría de Telecomunicaciones.

             Igualmente fue parte de la Directiva de la Fundación Viña Futuro 2030, en la que participó activamente.

            Fue un importante impulsor y actor del Plebiscito Ciudadano organizado por Viña Transparente, que intentó impulsar un plebiscito ciudadano el año 2018 en la comuna de Viña del Mar.

             Además, fue Director en el Centro de Estudios Públicos «Aconcagua», a través del cual realizó importantes proyectos de ayuda a la comunidad.

             Colaboró desinteresadamente con el Campamento Felipe Camiroaga en Viña del Mar, ayudando con algunos proyectos sociales.

              Además, el año 2016 fue candidato a concejal por la ciudad de Calera.

              Deja a su mujer la destacada dirigente gremial María Yolanda Pacheco y sus cinco hijos Fernando, Gonzalo, Adolfo, Álvaro y Diego.

               Desde nuestro medio enviamos el pésame a su familia, y sin duda, podemos dar fé, de que cumplió cabalmente con las reglas de vida que adoptó voluntariamente como parte de sus principios morales y políticos, que se materializan en la «Doctrina del Estilo», y que siempre le guío.

1.- Ver la vida como Ruta de superación y trascendencia, haciéndola Misión y Tarea. Vivir íntegramente, sin renuncias ni claudicaciones. Vivir totalmente, sin parcelar la vida en momentos. Vivir plenamente cada segundo, sin permitir que la felicidad o el dolor circunstancial de un instante o de un hecho quiebre la unidad de una existencia fuerte, íntegra, única y trascendente.-

2.- Vivir con sano orgullo, altivamente conscientes del valor intrínseco de nuestra existencia. Vivir austera y alegremente. La verdadera alegría no es el desenfreno. La austeridad verdadera no es la congoja. Orgullosamente austeros en el cumplimiento. Alegres porque se vive y se sirve. Porque se va por la Ruta de la Misión personal e histórica hacia la inmortalidad.-

3.- Vivir humildemente, pero jamás hipócrita ni servilmente. Bondadosos ante los demás; fuertes y severos frente al hipócrita y el prevaricador.-

4.- Vivir valientemente, sin rehuir ni el dolor ni el peligro. Vivir intensamente, limando huesos y alma para sentir mejor, en la herida viva, el paso de la existencia.-

5.- Vivir revolucionariamente con una sola moral por guía. La existencia humana es una lucha de superación tras la vida eterna. Para lograr esta superación trascendente no valen dos morales. Sólo la revolucionaria rige para todo orden de actividades, especialmente en política.-

6.- Vivir conscientemente. Conscientes de la vida y de la muerte. Vivir cada segundo, quitándole al instante que pasa todo lo que puede dar, todo lo bueno que ofrece y oculta, para agregarlo al espíritu como bagaje de experiencia y sabiduría.-

7.- Vivir responsablemente, tomando la vida como camino hacia lo eterno y como la Ruta Histórica del Pueblo, y negándole el carácter de irresponsabilidad inconsciente que le asigna el gozador.-

8.- Vivir tensamente, cuerpo y espíritu hermanados en misión de salvación propia y ajena. Vivir por algo y para algo. Para el pueblo y para sí. Vivir dándose a los otros, entregándose al hermano, para que éste se dé a su vez. Entregándose a la Nación para que ella Sea y siendo completamente, integre la personalidad del que se da.-

9.- Vivir verdaderamente. Sin somnolencias cobardes, sin romanticismos llorosos, sin claudicaciones lastimeras. Vivir sin desfallecer, como se vive el combate. Vivir heróicamente, cara al peligro, llenando la existencia de hechos y realizaciones, para morir con sentido, con plena conciencia y con la seguridad de que esa vida fue, existió, y que no se esfumará jamás en la nada.-

10.- Vivir históricamente, burilando con lentitud y modestia el rostro de la Nación. Vivir como operarios de la Historia, haciéndola, creándola momento a momento -seguros de nuestra importancia: pequeña, anónima pero real. Vivir y morir personalmente. Vivir y morir con nombre propio y no como rebaño. Pero vivir en unidad, aunando, juntando la propia persona a las otras personas para formar la Nación.

11.- Vivir limpiamente. Pura existencia en constante superación de Misión y Servicio. Vivir en guerra eterna contra el medio rebelde, superándolo y entregándolo al centro aglutinante del ser. Vivir así. Vivir con orgullo y plenitud, alegres, sanos y fuertes. Conscientes y responsables, en Misión y Tarea permanente. Vivir con amor; fuertes, leales y orgullosos. Vivir dándolo todo para recibirlo todo, en la nación y en lo eterno

 

 

 

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